Importancia de las fotografías precisas de antes y después

En estética, las fotografías son un método inestimable utilizado para la documentación y el seguimiento visual en las consultas. Las fotografías enriquecen y amenizan el uso de palabras o textos mundanos. Dado que la estética es una especialidad muy visual, la representación de los pacientes debe ser lo más fiel posible a la realidad y de alta calidad.

Unas excelentes fotografías de antes y después ayudan a atraer nuevos pacientes y a convertirlos mejor. Idealmente, estas imágenes deben ser de alta calidad y representar con precisión a un paciente a lo largo de múltiples visitas. Se ha comprobado que la documentación del proceso de tratamiento de un paciente tiene un impacto extremadamente significativo, pero solo si se realiza correctamente. Para que las imágenes de antes y después sean precisas y fiables, la estandarización es vital.

– Iluminación
El color de fondo y la iluminación son dos factores que deben permanecer constantes. Para garantizarlo, se requiere dedicar una sala de examen como estudio fotográfico, adquirir flashes profesionales y equipos fotográficos, y cerrar constantemente ventanas y persianas para lograr una iluminación reproducible.

– Distancia al paciente
La distancia entre el fotógrafo y el paciente debe permanecer fija para evitar que las imágenes queden demasiado lejos o demasiado cerca. Para asegurar la misma distancia y posicionamiento del paciente en múltiples visitas, colocar una pegatina en el suelo como marcador es una forma sencilla de obtener imágenes reproducibles sin un engorroso sistema de reposicionamiento.

– Imágenes JPEG 2D
Las imágenes obtenidas con una cámara réflex convencional representan ilustraciones planas de la realidad. Cuando las imágenes se utilizan como forma de documentar fotográficamente los cambios estéticos médicos, ver y evaluar los cambios de volumen es fundamental. Esto es muy difícil de lograr con una cámara normal o un teléfono móvil.

Las cámaras 3D LifeViz® son una solución viable para obtener las imágenes estandarizadas y de calidad deseadas. Están equipadas con flashes dobles para garantizar una iluminación constante y una buena reproducibilidad general de la imagen. Además, estas cámaras contienen punteros de doble haz para una comparación precisa de las imágenes, de modo que el médico sabe la distancia correcta a la que debe situarse del paciente.

Incorporar una cámara capaz de producir imágenes 3D en las consultas proporciona al médico una imagen global del paciente. Asegura que el médico pueda visualizar al paciente desde múltiples puntos de vista y con diferentes niveles de zoom, sin necesidad de dedicar una sala entera a la toma de fotografías. La captura de imágenes estandarizadas, incorporando los elementos clave mencionados, tendrá un impacto positivo en la forma en que realiza las consultas y se comunica con sus pacientes.